Tras el test T0 inicial, los ingenieros revisan la geometría de la pieza, la calidad de la superficie y cualquier problema dimensional preliminar que pudiera haberse detectado y que afectase a la funcionalidad básica del molde.
Esta es la primera oportunidad de observar posibles defectos, como marcas de hundimiento, deformaciones o inyecciones insuficientes y proceder, si fuese el caso, a un refinamiento riguroso.
En caso de éxito en la T1, el proceso puede continuar, si no, hay marcha atrás para modificar y corregir defectos que impidan avanzar hacia T2 y T3 y claro, hacia la mayor eficiencia posible cuando llegue el momento de la producción a gran escala.
La efectividad de DRAGUER en pruebas T1 exitosas supera el 90%.

